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Cuerpos extraños en las vías respiratorias

La frecuencia de este tipo de accidente es más alta en la población infantil que en los adultos. En unos y otros constituye una urgencia y requiere de la reacción ágil y cautelosa de quienes se hallen frente a ella.

¿Cómo se manifiesta?
Existen dos circunstancias: el paciente  consciente y el paciente inconsciente. En el primer caso el afectado expresa signos de alarma, intenta gritar, se agita, lleva sus manos hacia el cuello, su cara se enrojece y –si no puede hablar- manifiesta mediante gestos que algo obstruye su respiración. En ambos la respiración es difícil, asocia un sonido ronco o estridente y puede haber tos.

Los signos de obstrucción respiratoria varían de acuerdo con el nivel en el cuál se encuentre el cuerpo extraño. Si está en la región superior a la laringe, puede ser que con el solo esfuerzo de la tos expulse el cuerpo extraño. Si está en la laringe genera más tos. Si se localiza más abajo, en la región bronquial el paciente no puede respirar, se encuentra agitado y abre los brazos intentando aumentar el tamaño de su caja torácica para recibir aire.

Si esta situación se prolonga en el tiempo y no recibe la atención oportuna el paciente entra en inconsciencia y sus labios se tornan violáceos, sobre todo en el caso de los niños.

Otros casos menos infortunados son aquellos en los cuáles el cuerpo extraño ha descendido hasta el bronquio fuente y obstruye así la entrada de aire a uno solo de los pulmones, entonces el paciente comenta su dificultad para respirar, asocia un sonido estridente y refiere dolor intenso al inspirar el aire.

Se requiere actuar de inmediato
Mientras es posible acceder a un servicio de urgencias se debe proceder con agilidad y sumo cuidado para garantizar que el paciente respire. Esto se logra si se siguen los siguientes pasos:

1.
Si el cuerpo extraño está en el fondo de la cavidad oral y es claramente observable, debe intentarse su extracción introduciendo dos dedos, en forma de cuchara, hacia la parte posterior al cuerpo extraño para expulsarlo de la cavidad oral.

2. Si el cuerpo extraño no se identifica claramente NO se debe intentar ninguna maniobra directa para sujetarlo o extraerlo, pues puede ser que suceda exactamente lo contrario: que se impulse dentro de la vía respiratoria.

3.Cabe tener en cuenta dos condiciones: el estado de consciencia y la edad del paciente. Las maniobras variarán de acuerdo con estos dos parámetros.

Figuras 1a y 1b. Paciente consciente.

El auxiliador se coloca detrás del paciente. Lleva sus manos a la parte media e inferior del tórax donde termina el esternón (figura 1a).

Empuña sus manos mientras el paciente dobla su cuerpo hacia delante y con fuerza dirige sus puños hacia atrás en un movimiento contundente que lleve al paciente a flejar más su tronco y hacer el esfuerzo de expulsión del cuerpo extraño (figura 1b).


Figura
2. Paciente consciente sin ayuda.

Si se encuentra solo debe apoyar la parte superior del abdomen sobre el espaldar de un asiento flejando el tronco y hacer el esfuerzo de expulsión del cuerpo extraño al tiempo que impulsa con contundencia su tronco contra el borde del espaldar. Puede también sujetar la parte inferior del espaldar del asiento con las manos y llevarlo hacia arriba empujándolo contra su abdomen (figura 2).

Primero debe garantizarse la liberación de la vía aérea de cualquier obstrucción adicional al paso del aire. Se debe acostar el paciente, extender su cuello y llevar el mentón hacia arriba al tiempo que se empuja la frente hacia el punto más bajo que le sea posible. Otra forma es apoyar los pulgares en la parte posterior del ángulo de la mandíbula e impulsarlos luego hacia arriba. Al tiempo, la frente descenderá al punto más bajo posible (figura 3a).


Figura 3a. Paciente inconsciente.

El auxiliador se coloca sobre el cuerpo del paciente para que sus manos se posen tranquilamente sobre la parte media e inferior del tórax, al final del hueso esternón. Con ellas bien extendidas allí, impulsará el “talón” de sus manos hacia abajo y adelante en movimientos contundentes: fuertes y firmes (figura 3b).


Figura 3b. Paciente inconsciente.




Esta maniobra se hace dos veces. Si el paciente no vuelve en sí, debe colocar sus manos a la altura del ombligo y llevarlas fuerte y firmemente hacia abajo y adelante y luego arriba, de manera alternante: abajo-adelante-arriba. Esto se hará 5 veces. Luego, abrirá la cavidad oral del paciente vigilando que la mandíbula se mantenga en la posición adecuada y desalojará el cuerpo extraño si se observa claramente.

Si no se logra expulsarlo y se mantiene el estado de inconsciencia debe de nuevo hacer las maniobras sobre la parte inferior del esternón, 2 veces más, para mantener la respiración. Si aún no vuelve en sí debe repetir este esfuerzo 3 a 5 veces más. Si el paciente vuelve en sí deben vigilarse el pulso y la respiración. Mientras esto ocurre otra persona debe llamar a un profesional de la salud.


Figura 4a

Cuando el paciente es un bebé
Si tose hay que permitir que lo siga haciendo. Luego, se coloca boca abajo y con pies arriba recostándolo sobre el brazo. Se le dan 5 palmadas en la espalda, con la mano encocada, en un esfuerzo contundente: palmada fuerte y firme (figura 4a). Si ello no es efectivo para que expulse el cuerpo extraño se hace lo indicado en la figura 4.b.

Coloque el niño boca arriba y con pies arriba sobre su brazo, lleve sus dedos índice y anular a la parte inferior  y media del tórax, donde termina el esternón e impúlselos hacia abajo y adelante. Haga esta maniobra 5 veces (figura 4b).


Figura 4b

Estas dos maniobras (4.a. y 4.b.) se deben mantener mientras es posible acceder a la asistencia de un profesional. Si el bebé pierde la consciencia debe abrirse la cavidad oral para intentar extraer el cuerpo extraño SOLO si se observa claramente. Si no, se dará respiración artificial llevando la cabeza bien atrás de tal forma que el cuello se mantenga extendido y la mandíbula hacia delante y arriba. Nunca se debe sacudir el bebé para intentar la expulsión del cuerpo extraño.