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PRINCIPIOS GENERALES DE LAS URGENCIAS ANESTESIOLOGICAS DE ANESTESIOLOGIA

ESTE CUADERNILLO ESTA HECHO CON EL FIN DE RESUMIR VARIOS LIBROS PESADOS Y DENSOS.
ESPERAMOS QUE TE SEA DE UTILIDAD

La anestesia de urgencias es la que se necesita en el tratamiento de un paciente que no ha sido programado para practicar una operación lectiva, lo que quiere decir que no se dispone de tiempo suficiente para preparar al paciente de la forma normal. EI estado del paciente menudo está lejos de ser el óptimo y puede no ser factible corregir los trastornos de la homeostasis hasta el punto deseado. Del mismo modo, puede faltar tiempo para realizar en el paciente una investigación completa de laboratorio, radiológica o de otro tipo.

Algunos autores consideran que la anestesia urgente es la requerida al momento, es decir, en una situación que amenaza inmediatamente la vida; sin embargo, otros consideran que *urgencia* es menos inmediata que la *emergencia*. Teniendo en cuenta la dificultad de la terminología se consideran sinónimas ambas circunstancias en este capítulo y en los siguientes.

COMUNICACIONES

Los sistemas de comunicación inmediata y eficaz son absolutamente esenciales, por ejemplo, teléfonos, radiolocalizadores (con una lista de los números importantes). Es vital el trabajo en equipo por parte de todos; anestesiólogos, cirujanos, enfermeras, radiólogos, patólogos, etc., de forma que deben establecerse relaciones de trabajo satisfactorias y cordiales.

EI anestesiólogo y su ayudante deben conocer dónde se guarda todo el material, de forma que no se pierda un tiempo valioso en buscar elementos que falten; en particular es imprescindible el conocimiento de los lugares donde se almacena la sangre para la transfusión. cerca del quirófano debe existir un refrigerador para la sangre de banco a fin de manera de tener los suministros de sangre y plasma sustitutos del plasma al alcance inmediato de todas las áreas en las que se realice anestesia y reanimación para casos urgentes.

AYUDA AL ANESTESIOLOGO

En una situación de emergencia es esencial la ayuda experta al anestesiólogo. es preciso que el asistente ayude a montar sistemas de monitorización del paciente y fluido terapia IV, a la par de conectar y ensamblar equipamiento de distintos tipos y presionar sobre el cricoides. El ayudante es de incalculable valor para la obtención de objetos necesarios, por ejemplo, más sangre.

No obstante, es muy prudente que el anestesiólogo y su ayudante tengan en el quirófano suministros necesarios de todos los fármacos y el equipamiento que probablemente vaya a necesitar. Si debe recurrir a algo que ya debería haber tenido, ha FALLADO.

ASPIRACIÓN

La aspiración es eficaz en esencial para el anestesiólogo en todas las situaciones. Antes de iniciar; a anestesia debe controlarse cuidadosamente la aspiración. Esto incluye la provisión de botellas, un cierre hermético que permita que el tapón de estos recipientes encaje correctamente, una longitud suficiente de tubos, la existencia de sondas de aspiración.

Para probar la provisión de vacío del aspirador se ocluye el extremo de la sonda de aspiración y se observa la aguja del manómetro aneroide de vacío. Para extraer material muy viscoso sería adecuado un presión negativa de 100 kPa ( 760 mmHg). En el caso de tener aspiración central se debe contar con un aspirador de bomba dado que el primero falle. Los sistemas de aspiración que trabajan con oxígeno de la mesa de anestesia ( tipo Venturi ), tiene la desventaja que el vacío producido es por lo general inferior al necesario con la constante que se termine el oxígeno

( Recorcholis), justo en el momento que más necesita el oxígeno el paciente.

EVALUACION DEL PACIENTE

Debe recogerse la mayor cantidad de información medica y quirúrgica del paciente, al igual que los procedimientos electivos. En especial deben obtenerse los datos pertenecientes sobre anestesias previas, intervenciones quirúrgicas, alergias, medicaciones, enfermedades de los diversos sistemas, etc. La exploración clínica del paciente debe realizarse en la forma usual. En situaciones que el paciente no puede comunicarse o cuando la información general de su situación médica anterior es escasa o nula, pueden presentarse serios problemas. Los pacientes pueden aportar importante información médica (p. ej. , alergias, situaciones médicas especiales) en una cadena de cuello medalla o pulsera como las suministradas por la fundación Medic-Alert.

CLASIFICACION DE LA ASA (American Society of Anesthesiologists)

Aunque este sistema tiene inconvenientes, es bastante simple de recordar y de aplicar; tiene el mérito de obligar aI anestesiólogo a tomar una decisión sobre la categoría a que asignar al paciente. Debería señalarse que la clasificación se relaciona con el estado físico y no con el *riesgo*

ASA1 . Paciente sano normal.

ASA 2. Paciente afecto a una enfermedad sistémica leve.

ASA3. Paciente afecto a una enfermedad grave, que limita su actividad, pero no es incapacitante.

ASA4. Paciente con una enfermedad sistémica incapacitante que es una amenaza constante para su vida.

ASA5. Paciente moribundo del que no se esperan más de 24 horas de vida con intervención quirúrgica o sin ella.

Se utiliza el sufijo "E" para denotar la emergencia en contra posición al procedimiento electivo.

EI concepto de "riesgo" consta, al menos, de tres componentes:

 EI riesgo debido al estado clínico del paciente.

 EI riesgo debido a la propia operación.

 EI riesgo debido al propio anestésico.

Todo el tiempo disponible antes de la anestesia debería utiIizarse lo mejor posible, es decir, para evaluar la situación y completar en primer lugar las investigaciones más útiles. Por supuesto, en un gran número de situaciones de urgencia, especialmente en las de naturaleza

quirúrgica menor, pueden finalizarse todas las exploraciones e investigaciones necesarias antes de realizar la anestesia. Todos los paciente que se presentan en urgencias deberán considerarse como "entidades desconocidas" y, por lo tanto, deberían mantenerse bajo observación en caso de que su situación clínica se deteriore. Esto constituye un problema especial cuando se envía a los pacientes a que se les practique una radiografía, momento en el que se desarrolle una crisis.

* Deben realizarse las investigaciones apropiadas, por ejemplo radiografías, ECG

mento en el que se desarrolle una crisis.

* Deben realizarse las investigaciones apropiadas, por ejemplo radiografías, ECG, bioquímica, hematología, etc. siempre que las circunstancias lo permitan.

ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Las enfermedades cardiovasculares plantean graves problemas en las situaciones de emergencia . En los casos electivos, alrededor de un 0,15 % de los pacientes adultos padecen un infarto de miocardio en la anestesia general y la intervención quirúrgica; el riesgo de infarto de miocardio postoperatorio aumenta hasta alrededor del 6 %en los pacientes afectos de una cardiopatía arterioscIeorótica (infarto de miocardio o angina de pecho previos); existe un riesgo de un 30 % de infarto de miocardio recurrente o de muerte cardiaca entre los pacientes operados dentro de los seis primeros meses de padecer un infarto de miocardio (32% al primer mes, 15% durante los tres siguientes meses; 2-6 % al cabo de más de 6 meses).

 Los pacientes de más de 70 años de edad tienen un riesgo de muerte cardiaca o de infarto de miocardio IO veces superior al de los pacientes de menos de 70 años. l EI momento cumbre del infarto se sitúa entre los días 3 y 5 del postoperatorio, no intraoperatoriamente.

 El riesgo de muerte cardiaca o de infarto de miocardio postoperatorio tras las operaciones urgentes es 4 veces superior que después de intervención quirúrgicas electivas.

 Una disminución "no intencionada" de la tensión arterial del 33% o más durante más de IO min. aumenta el riesgo de muerte cardiaca en 5 veces.

 Los pacientes afectos de insuficiencia cardiaca congestiva por otras causas presentan mayores riesgos preoperatorios.

La duración prolongada de la anestesia y de la cirugía influyen asimismo sobre la incidencia de complicaciones.

ALCOHOL

La intoxicación alcohólica es un hallazgo frecuente en las víctimas de un traumatismo, por ejemplo, en los accidentes de vehículos a motor . La intoxicación aguda se asocia a una potente depresión respiratoria, cardiovascular y neurológica; !a vasodi!atación, producida por el etanol conduce a menudo a la hipotermia en el momento en que el pasiente llega al quirófano.

 

TRAUMATISMO

Debe presuponerse que todas las víctimas de un traumatismo y los pacientes de urgencias tienen el estómago lleno. Una comida ingerida poco antes que la víctima haya padecido el accidente no se habrá digerido y permanecerá en el estomago durante muchas horas. Por esta razón deberá emplearse la inducción de la anestesia utilizando una rápida intubación traqueal, junto a la compresión cricoidea a menos que exista la posibilidad de una fractura vertebral cervical La inserción de una sonda nasogástrica antes de la anestesia y la intervención quirúrgica ayuda

a descomprimir el estómago aunque no puede confiarse de forma absoluta en este método; sin embargo, sin embargo tiene valor en todos los pacientes afectos de peritonitis u otras urgencias abdominales y en todos aquellos en quienes se prevea una intubación traqueal difícil.

 

SITUACIONES CRITICA

_ En una situación de amenaza inmediata de la vida no debe perderse el tiempo en realizar exploraciones. El objetivo es preservar la vida, por esto, es esencial el mantenimiento de los sistemas respiratorios y cardiovasculares y de la función cerebral.

_ Debe asegurarse la intubación traqueal tan pronto como sea posible en el paciente inconsciente.

_ Se extrae sangre en cuanto sea posible para determinar el grupo y pruebas cruzadas. Se administran, según se necesiten, sangre, sustitutos de la sangre, plasma o soluciones cristaloides. Puede ser necesario administrar sangre sin pruebas cruzadas.

_ Se necesita el acceso intravenoso al menos con una cánula de gran calibre (calibre 14); a menudo es conveniente utilizar una gran vena de cuello a estos efectos (yugular externa o interna). El sistema infusión de urgencia Arrow utiliza un alambre guía con punta "J" junto a un dilatador para facilitar la inserción de un catéter de Teflón de diámetro interno 8,5 Fr (2,85 mm) en la vena yugular. En situaciones que se experimenta una pérdida de sangre muy grande es de valor la cateterización quirúrgica de cualquier vena apropiada con la inserción de un catéter de plástico de diámetro incluso mayor; puede utilizarse una corta porción de sonda nasogástrica estéril o equipo de infusión intravenosa.

La transfusión de sangre masiva puede definirse como la que se hace a una velocidad de 1 ml/kg/min. Esto representa 4,2 I/hora en el adulto y 1,1 I/hora en un niño de 18 kg. La sangre y los demás líquidos de infusión deben calentarse a 37ºC antes de transfundirlos al paciente. Debe tenerse cuidado en evitar el embolismo aéreo durante las transfusiones; éste no era un problema infrecuente cuando se utilizaba la pera de un esfingomanómetro para aportar presión a la sangre suministrada en botellas de vidrio. EI embolismo aéreo puede aún constituir un problema incluso cuando la sangre y los líquidos se suministran en bolsas de plástico colapsables; las Ilaves de

tres pasos son el mejor método para introducir fármacos en la vía de infusión, ya que las múltiples inyecciones con agujas que atraviesen las gomas para inyección pueden hacer agujeros suficientemente grandes para permitir la entrada del aire ambiente en los tubos cuando se está administrando una transfusión rápida.

 

_ En situaciones IN EXTREMIS no se debe perder el tiempo esperando la solución intravenosa "correcta"; se ha de administrar cualquier liquido disponible razonablemente indicado.

_ En caso de pérdida masiva de sangre considérese la posibilidad de recoger la sangre derramada a través de un filtro en un receptáculo estéril heparinizado (ej: un reservorio de miocardiotomía) y transfundirlo al paciente.

_ Colóquese ,en cuanto sea posible, una vía venosa central.

 

La PVC es un buen indicador de las necesidades de transfusión. No constituye una guía para la cantidad de sangre pérdida como frecuentemente se cree, porque un paciente hipovolémico puede permanecer con vasoconstricción hasta el punto de que se obtenga una medición de la PVC falsamente tranquilizadora. La transfusión rápida de 500 ml aumenta la PVC, y si el paciente se encuentra hipovolémico, la PVC cae de nuevo. Hay que seguir transfundiendo al paciente hasta que la PVC aumente y permanezca en un valor elevado, por ejemplo, alrededor de 10 mm Hg.

 

INTUBACION TRAQUEAL DE SECUENCIA RAPIDA.

 

La preoxigenación es esencial y tradicionalmente se consigue haciendo respirar oxigeno al 100% durante 5 minutos. Puede conseguirse una preoxigenación adecuada con mayor rapidez (solamente después de algunas respiraciones profundas) aunque solo se evita que se produzca una dilución aérea durante este tiempo, para conseguirlo, es necesario una mascarilla facial que se adapte muy bien.

 

_ La inducción de la anestesia solo debe realizarse cuando el paciente esta en la mesa de quirófano o una camilla que pueda colocarse rápidamente en posición de cabeza abajo.

 

PRESION CRICOIDEA (MANIOBRA DE SELLICK)

 

Antes de la inducción de la anestesia, con el paciente en decúbito supino y con la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo, el ayudante del anestesiólogo palpa el cartílago cricoides y lo mantiene con suavidad entre el índice y el pulgar; al comenzar a administrase la anestesia, se presiona sobre el cartílago cricoide, fundamentalmente con el índice; la presión moderada puede tolerarse sin apenas molestias incluso por un paciente conciente. En cuanto se pierde la conciencia puede aplicarse una firme presión sin llegar a obstruir la vía aérea del paciente. Se comprime el esófago entre el anillo cartilaginoso y el cricoides y la columna vertebral, obstruyendo así el paso de cualquier tipo de material regurgitado del estomago.(fig.1).

La correcta aplicación de la presión cricoidea empuja hacia atrás la laringe y, por lo general, ayuda a la visualización de la glotis. La presión cricoidea también puede aplicarse también en situaciones en que el paciente esta de cubito lateral, mediante la aplicación de presión contralateral con la otra mano en el dorso del cuello del paciente.

 

tarse a 37ºC antes de transfundirlos al paciente. Debe tenerse cuidado en evitar el embolismo aéreo durante las transfusiones; éste no era un problema infrecuente cuando se utilizaba la pera de un esfingomanómetro para aportar presión a la sangre suministrada en botellas de vidrio. EI embolismo aéreo puede aún constituir un problema incluso cuando la sangre y los líquidos se suministran en bolsas de plástico colapsables; las Ilaves de

tres pasos son el mejor método para introducir fármacos en la vía de infusión, ya que las múltiples inyecciones con agujas que atraviesen las gomas para inyección pueden hacer agujeros suficientemente grandes para permitir la entrada del aire ambiente en los tubos cuando se está administrando una transfusión rápida.

_ En situaciones IN EXTREMIS no se debe perder el tiempo esperando la solución intravenosa "correcta"; se ha de administrar cualquier liquido disponible razonablemente indicado.

_ En caso de pérdida masiva de sangre considérese la posibilidad de recoger la sangre derramada a través de un filtro en un receptáculo estéril heparinizado (ej: un reservorio de miocardiotomía) y transfundirlo al paciente.

_ Colóquese ,en cuanto sea posible, una vía venosa central.

La PVC es un buen indicador de las necesidades de transfusión. No constituye una guía para la cantidad de sangre pérdida como frecuentemente se cree, porque un paciente hipovolémico puede permanecer con vasoconstricción hasta el punto de que se obtenga una medición de la PVC falsamente tranquilizadora. La transfusión rápida de 500 ml aumenta la PVC, y si el paciente se encuentra hipovolémico, la PVC cae de nuevo. Hay que seguir transfundiendo al paciente hasta que la PVC aumente y permanezca en un valor elevado, por ejemplo, alrededor de 10mm Hg.

INTUBACION TRAQUEAL DE SECUENCIA RAPIDA.

La preoxigenación es esencial y tradicionalmente se consigue haciendo respirar oxigeno al 100% durante 5 minutos. Puede conseguirse una preoxigenación adecuada con mayor rapidez (solamente después de algunas respiraciones profundas) aunque solo se evita que se produzca una dilución aérea durante este tiempo, para conseguirlo, es necesario una mascarilla facial que se adapte muy bien.

_ La inducción de la anestesia solo debe realizarse cuando el paciente esta en la mesa de quirófano o una camilla que pueda colocarse rápidamente en posición de cabeza abajo.

PRESION CRICOIDEA (MANIOBRA DE SELLICK)

Antes de la inducción de la anestesia, con el paciente en decúbito supino y con la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo, el ayudante del anestesiólogo palpa el cartílago cricoides y lo mantiene con suavidad entre el índice y el pulgar; al comenzar a administrase la anestesia, se presiona sobre el cartílago cricoide, fundamentalmente con el índice; la presión moderada puede tolerarse sin apenas molestias incluso por un paciente conciente. En cuanto se pierde la conciencia puede aplicarse una firme presión sin llegar a obstruir la vía aérea del paciente. Se comprime el esófago entre el anillo cartilaginoso y el cricoides y la columna vertebral, obstruyendo así el paso de cualquier tipo de material regurgitado del estomago.(fig.1).

La correcta aplicación de la presión cricoidea empuja hacia atrás la laringe y, por lo general, ayuda a la visualización de la glotis. La presión cricoidea también puede aplicarse también en situaciones en que el paciente esta de cubito lateral, mediante la aplicación de presión contralateral con la otra mano en el dorso del cuello del paciente.

 

No debe liberarse la presión cricoidea hasta que se haya logrado la entubación traqueal y el manguito del tubo este correctamente inflado.

La presión cricoidea debe liberarse cuando se producen vómitos activos por el riego de ruptura esofágica, aunque esta complicación parece extremadamente rara.

Durante la presión cricoidea pueden ventilarse los pulmones si se plantea la necesidad, sin riego de distensión gástrica. Es curioso, desde luego, que la presión cricoidea se describa inicialmente para impedir la entrada de aire al estómago por un fuelle que se usaba para insuflar los pulmones de la victimas de ahogamiento en la Europa del siglo XVIII.

Previamente se pensó que la presencia de la sonda nasogástrica inutilizaba la maniobra; en la actualidad se ha demostrado, sin embargo, que la presión cricoidea eficaz oblitera la luz del esófago mientras que la luz de la sonda nasogástrica puede permanecer permeable. La sonda nasogástrica debe dejarse abierta (es decir, con el drenaje libre), de forma que pueda actuar como "válvula de escape" si se produce un aumento de la presión intra gástrica durante la inducción de la anestesia. La presencia de una sonda nasogástrica en ausencia de la presión cricoidea hace mas fácil que se produzcan regurgitaciones.

POSICION DE CUBITO LATERAL IZQUIERDO CON LA CABEZA EN DECLIVE.

Una posición alternativa para la rápida secuencia de la inducción de la anestesia es la de cubito lateral izquierdo con la cabeza mas baja (posición de Trendelerburg). Se prefiere esta posición para la inducción inhalatoria de la anestesia en las situaciones de urgencia; también se utiliza cuando la intubación es difícil. La posición tiene también ventajas considerables para el anestesiólogo que esta solo y sin ayudante que ejerza presión cricoidea (aunque debe utilizarse la presión cricoidea en esta posición si es posible). Se utiliza de cubito lateral izquierdo en lugar del derecho, debido a que la lengua se desplaza así por efectos de la gravedad, hacia la izquierda de la pala del laringoscopio ( si el paciente yace de costado derecho, la lengua cae sobre la pala del laringoscopio y dificulta la visualización de la laringe). Se necesita cierta practica para la intubar la tráquea de los pacientes en esta posición, pero sus ventajas son que la pala del laringoscopio no debe soportar todo el peso de la mandíbula, de forma que pequeños movimientos de izquierda a derecha y de delante a atrás el mango del laringoscopio permite la visualización de la laringe.

 

_ La circulación del paciente en posición de Trendelemburg esta menos comprometida que el de cubito supino. Esto es importante en paciente hipovolémicos por cualquier causa.

 

_ La posición en de cubito lateral izquierdo en Trendelemburg es muy útil a enfrentarse con un niño afecto a una hemorragia postamigdalectomía (amígdala sangrante). La sangre puede salir de la boca en lugar de oscurecer la visión de la laringe al anestesiólogo.

ESTABLECIMIENTO Y MANTENIMIENTO DE LA ANESTESIA

La anestesia se induce con una dosis prefijada de agente de inducción intravenoso por ejemplo tiopental o propofol administrado según estado cardiovascular del paciente, siguiendo inmediatamente por 1,5 a 2 mg/Kg de succinilcolina para facilitar la rápida intubación. No se recomienda una dosis inferior de succinilcolina porque gran parte del fármaco se hidrolizará en el paciente que presenta un prolongado tiempo de circulación, lo que reduce las posibilidades de un primer intento de intubación segura y rápida. A veces se prefiere la ketamina a dosis de 1 a 2mg/Kg intravenosos para la inducción de la anestesia, particularmente en pacientes quemados o hipotensos.

Cuando no es factible la inducción intravenosa deben utilizarse una inducción inhalatoria de la anestesia; en estas circunstancias existe un mayor riesgo de vómitos o de regurgitación y se recomienda la posición de decúbito lateral y Trendelemburg. Esta indicado tanto el Halotano como el Enflurano y el Isoflurano; la adición de N 20 a la mezcla acelera la inducción. Solía ser popular una mezcla al 50% de ciclopropano en oxigeno respirada en una bolsa de 6 litros que causaba la inconciencia entre tres y seis aspiraciones, sin embargo, esta mezcla es explosiva.

Durante el mantenimiento de la anestesia debe asegurarse que no se produzca una hiperventilación importante (lavado de CO2 ) a menos que existan poderosas razones para ello (ej. traumatismo craneal) ; SE PUEDE PRODUCIR UN PARO CARDIACO EN EL PACIENTE HIPOVOLEMICO, como consecuencia de una

 

mayor reducción del gasto cardíaco subsiguiente a la reducción de la PCO2 junto a las elevadas presiones intratoráxicas asociadas en general a la VPPI ( ventilación a presión positiva intermitente).En una situación tan crítica, la utilización de VPPNI (ventilación a presión positiva negativa intermitente) reduce la presión media intratoráxica y es beneficiosa sin embargo, la posibilidad de esta modalidad ventilatoria en los ventiladores actuales es poco frecuente y, por lo tanto, debe evitarse la deliberada o, como sucede a menudo, inadvertida ventilación pulmonar excesiva. Tanto los agentes anestésicos como los fármacos intravenosos deben administrarse con precaución y a dosis reducida para evitar la exacerbación de la hipotensión. Debe tenerse cuidado con los fármacos que liberan histamina y, por consiguiente producen hipotensión (ej. tubocurarina).

 

TRATAMIENTO

El tratamiento se dirige hacia:

_ la oxigenoterapia

_ la corrección de la acidosis metabólica

El mantenimiento de los sistemas respiratorio y cardiovascular (puede ser necesaria VPPI, fluido terapia y apoyo farmacológico); el tratamiento del broncoespasmo con salbutamol o aminofilina.

No se recomienda el lavado pulmonar debido a la posibilidad de diseminar el jugo gástrico ácido hacia regiones pulmonares hasta entonces no contaminadas. A veces se recomienda el tratamiento con corticoides aunque sus beneficios son dudosos en las fases precoces del tratamiento.

La aspiración de partículas bloquea el paso del aire y originan unas asfixias; Debe extraerse la mayor cantidad de material posible mediante la aspiración traqueal, o broncoscopía si es necesario.

_ Deben administrarse antibióticos para combatir la infección pulmonar y el desarrollo del shock tóxico, una vez conocida la naturaleza del microorganismo.

 

Riesgos de la Intubación

El edema laríngeo se presenta como la complicación más peligrosa de la intubación de la tráquea, con una curiosa incidencia de acuerdo con el sexo.

En una era en la que el vertiginoso desarrollo de la tecnología permite la asistencia de la función respiratoria, la intubación endotraqueal constituye una maniobra de rutina durante la anestesia y en el sostén de los pacientes alojados en unidades de terapia intensiva. Sin embargo esta técnica no es inocua e implica algunos riesgos de jerarquía. La entubación endotraqueal a través la laringe o translaringea puede provocar importantes ulceraciones y hemorragias en especial cuando debe prolongarse durante varios días. Por otra parte, también puede presentarse inflamación o infecciones en distintos territorios de la vía aérea superior. Según datos de autopsias, en más de la mitad de los pacientes que fallecieron tiempo después de ser intubados las cuerdas vocales registraran lesiones.

En cambio la estenosis traqueal, trastornos frecuentes como consecuencia de la traqueotomía, en un hallazgo infrecuente como complicación tardía de la intubación translaríngea.

 

LESIONES VISTAS AL MICROSCOPIO

Hace algunos años, Klainer y Col estudiaron las lesiones inducidas por la intubación endotraqueal en perros anestesiados. Los investigadores focalizaron su trabajo en alteraciones sufridas en la superficie de la vía aérea, a través de su observación mediante microscopia electrónica de barrido y óptica. La pérdida de cilias en el epitelio respiratorio (denudación ciliar), a lo largo de la zona de inserción del tubo, parece ser una alteración constante y de desarrollo muy rápido. La insuflación, además, profundiza las lesiones, que involucran la totalidad del epitelio y los anillos de cartílagos. Luego de retirado el tubo endotraqueal, la regeneración comienza apreciarse a los dos días y se complementa alrededor de los siete. Las lesiones constatadas en perros fueron corroboradas en hallazgos similares en seres humanos, por estudios de las piezas autopsias provenientes de pacientes con antecedente inmediato de haber sido intubado.

EL PELIGRO DEL EDEMA LARINGEO

Luego de retirado el tubo endotraqueal, éste ocurre con una frecuencia de 2 a 15%, según los diferentes informes. Se considera la complicación mas grave de la intubación translaríngea, que en los casos más severos puede producir la muerte. En primer lugar debe mencionarse que la intubación por vía nasal - y no la oral - y las intubaciones por períodos mayores de treinta y seis horas, constituyen factores asociados de manera estrecha con el edema laringeo. Otro hallazgo llamativo fue la enorme propoción de mujeres afectadas por el edema laringeo luego de la extracción del tubo; de los casos constatados 70% fueron mujeres. Para explicar esta particular distribución de acuerdo al sexo debe tenerse en cuenta que las membranas mucosas del varón suelen ser mucho más resistentes al trauma. Por otra parte, a pesar de ser utilizados tubos de menor calibre, el diámetro de la laringe femenina podría favorecer las lesiones traumáticas y además facilitar la aparición de síntomas, como consecuencia del edema de sus paredes.

 

 

 

La intubación endotraqueal es la aplicación de un tubo en el interior de la tráquea a través de la laringe, ya sea por boca o por nariz.

El tamaño de la hoja del laringoscopio va desde la más pequeña (Nº 0) hasta la más grande (Nº4), es decir, son cuatro tamaños

Tubos endotraqueales. Es un tubo que sirve para conducir gases y vapores anestésicos, así como gases respiratorios dentro y fuera de la tráquea

Los tubos endotraqueales con manguito inflable se emplean para establecer un sistema de inhalación sin fugas.

Cánulas bucofaríngeas. Conocidas también como "cánulas de Guedell", evitan que la base de la lengua obstruya la vía respiratoria cuando se pierde la conciencia.